“Nadie se salva solo”: el Padre Carlos Arce alertó por el consumo de drogas desde los 11 años

“Nadie se salva solo”: el Padre Carlos Arce alertó por el consumo de drogas desde los 11 años

El referente de los Hogares de Cristo en Río Cuarto advirtió sobre el crecimiento del consumo problemático entre niños y adolescentes, explicó cuáles son las señales de alerta que deben observar las familias y remarcó la necesidad de fortalecer la prevención, el acompañamiento y los recursos para la atención de las personas con adicciones.

El consumo problemático de drogas entre niños y adolescentes genera una creciente preocupación en Río Cuarto y región. Instituciones dedicadas a la prevención y al tratamiento de las adicciones advierten que la edad de inicio descendió hasta los 11 años y alertan sobre un aumento de menores inmersos en el consumo de sustancias. Frente a este escenario, sostienen que es indispensable reforzar las políticas de prevención, el acompañamiento de las familias y el acceso temprano a espacios de asistencia.

En diálogo con FM Libre, el padre Carlos Arce, referente de los Hogares de Cristo en Río Cuarto, analizó esta realidad, explicó cómo trabajan desde la institución y remarcó la necesidad de un abordaje conjunto entre el Estado, las escuelas, las familias y la comunidad.

Arce señaló que, si bien en los Hogares de Cristo aún no se refleja plenamente esa realidad, los datos nacionales e internacionales marcan una tendencia alarmante.

“Los datos sobre los 11 años de inicio en el consumo son llamativos y dolorosos. Por ahora son indicios en los Hogares de Cristo, pero las estadísticas a nivel nacional y mundial muestran que la franja entre los 10 y los 20 años será la más afectada por el consumo en la próxima década. Hace veinte años la franja de mayor consumo estaba entre los 20 y los 30 años. Eso realmente es muy preocupante”, afirmó.

Consultado sobre las causas de este descenso en la edad de inicio, sostuvo que se trata de una problemática de múltiples factores.

“Nadie es culpable directamente, pero evidentemente hay adultos cercanos a los menores sobre quienes recae una responsabilidad. También influye el contexto social, donde existe un acceso cada vez mayor a distintas sustancias”, explicó.

En ese sentido, indicó que existen señales que las familias deben observar.

“Hay que estar atentos a una profunda tristeza que pueda atravesar un niño, a cómo resuelve sus dolores y frustraciones, y también a su capacidad de quererse a sí mismo. Cuando ese sano orgullo está desproporcionado, pueden aparecer indicadores de que ese niño sea presa de las drogas.”

Un trabajo de acompañamiento cotidiano

El sacerdote explicó que los Hogares de Cristo desarrollan un modelo de recuperación basado en el acompañamiento diario y sostenido en el tiempo.

“No todas las propuestas sirven para todas las personas. Nosotros somos amigos del trabajo cotidiano, de intervenir en la vida de quienes atraviesan un consumo problemático. Participan la cocinera, el cura, la psicóloga, el albañil, el taller de costura, la trabajadora social. Durante varias horas al día acompañamos a la persona para reconstruir lo que está roto en su voluntad y en su interior.”

Asimismo, remarcó que el objetivo es evitar procesos aislados del entorno de cada persona.

“Somos amigos de lo ambulatorio, de lo que va despacio en el tiempo. Porque si llevamos a un joven tres meses a un lugar y luego vuelve a la misma realidad, a su familia y a los amigos que lo llevaron nuevamente a las adicciones, el problema reaparece.”

Arce recordó que los Hogares de Cristo nacieron como espacios territoriales.

“Acompañamos a las personas en su propio barrio. Les damos herramientas para fortalecer la voluntad, potenciar sus capacidades y afrontar la realidad que viven y que tendrán que enfrentar durante toda la vida.”

Pocas personas sostienen el tratamiento

Respecto del acceso a la institución, explicó que la mayoría de quienes llegan lo hacen por recomendaciones o por la difusión en redes sociales.

Sin embargo, reconoció que son pocos quienes logran sostener el proceso de recuperación.

“De cada ocho personas que llaman preguntando por el Hogar de Cristo, una viene. De cada cinco que comienzan y permanecen dos días, solamente una continúa el proceso. Es un porcentaje muy bajo porque iniciar una recuperación implica cambiar la vida, involucrar a la familia, a los amigos y revisar muchas situaciones personales.”

Recursos insuficientes

En relación con las políticas públicas, el sacerdote consideró que todavía existen importantes carencias en materia de atención.

“Es importante que la gente sepa dónde acudir ante una situación de consumo problemático. También faltan recursos y lugares de atención. En el sur de Córdoba no hay espacios públicos de internación, aunque nosotros no seamos partidarios de la internación como primera alternativa. Además, hacen falta más camas y más profesionales en el hospital.”

No obstante, insistió en que también es necesario aprovechar mejor los dispositivos que ya existen.

“Tenemos capacidad para atender a más personas, pero muchas veces no se utiliza porque iniciar un tratamiento requiere una decisión muy profunda de toda la familia.”

«Nadie se salva solo»

Finalmente, Arce dejó un mensaje para quienes hoy atraviesan una situación de consumo problemático en su entorno.

“Nadie se salva solo, nadie la tiene clara por sí mismo. Hay que pedir ayuda a quien sea. No basta con hacer un comentario: hay que seguir golpeando puertas hasta que el corazón y el alma encuentren el lugar indicado.”

El sacerdote concluyó que el consumo problemático «quiebra a toda la persona», por lo que el acompañamiento de la familia, de los afectos y de la comunidad resulta indispensable para iniciar un verdadero proceso de recuperación.