La Defensoría del Pueblo impulsa la mediación comunitaria para fortalecer la convivencia pacífica

La Defensoría del Pueblo impulsa la mediación comunitaria para fortalecer la convivencia pacífica

El defensor del Pueblo, Daniel Frangie, destacó el trabajo que se realiza desde hace una década en la formación de facilitadores comunitarios, una propuesta gratuita y abierta a la comunidad que busca brindar herramientas para la resolución pacífica de los conflictos.

La Defensoría del Pueblo continúa promoviendo la mediación comunitaria como una herramienta para fortalecer la convivencia y prevenir situaciones de violencia. Se trata de un servicio gratuito y confidencial que busca facilitar el diálogo entre las partes para alcanzar acuerdos de manera rápida y flexible, con la intervención de un tercero neutral.

Al cumplirse diez años del desarrollo del curso de Facilitadores Comunitarios, el defensor del Pueblo, Daniel Frangie, remarcó la importancia de generar nuevas herramientas para afrontar los desafíos que plantean los cambios sociales.

«A medida que las sociedades van cambiando también se modifican las formas en que los ciudadanos nos relacionamos. Eso nos obliga a repensar cómo resolvemos los conflictos», sostuvo.

Frangie afirmó que desde la Defensoría están convencidos de que «el camino para dirimir los conflictos dentro de la sociedad debe ser siempre pacífico», aunque reconoció que en la actualidad existen discursos y prácticas que muchas veces promueven respuestas violentas.

En ese sentido, explicó que el conflicto forma parte de la vida en comunidad y que el verdadero desafío consiste en aprender a resolverlo mediante el diálogo. «No imaginamos una sociedad sin conflictos, porque son inherentes al ser humano. Lo importante es cómo nos preparamos para enfrentarlos y evitar que escalen a situaciones de violencia», expresó.

El funcionario destacó además la figura del facilitador comunitario, una persona capacitada para intervenir en ámbitos cotidianos como el trabajo, la familia, los espacios de amistad o el territorio, detectando situaciones de conflicto y promoviendo soluciones pacíficas.

«Buscamos formar ciudadanos con una mirada atenta y una escucha activa, capaces de detectar situaciones de violencia sin reproducirlas y de acompañar procesos de resolución desde el diálogo», indicó.

Frangie subrayó que estas habilidades no son innatas, sino que requieren formación y práctica constante. «Cuantos más ciudadanos desarrollen estas capacidades, más fácil será construir bases sólidas para una convivencia pacífica», afirmó.

En esa línea, resaltó que «la convivencia es un edificio invisible sobre el cual se sostienen las sociedades», por lo que consideró fundamental invertir en herramientas como la escucha activa, el diálogo y la mediación.

El curso de Facilitadores Comunitarios se dicta en dos niveles y ya cuenta con más de 200 egresados desde su creación hace diez años. La capacitación se desarrolla con la colaboración de la Universidad Nacional de Río Cuarto, en el marco del Programa CUFIC, y se complementa con talleres y acciones de concientización en distintos ámbitos de la comunidad.

Las inscripciones se abren en dos oportunidades al año y la propuesta está destinada a toda la comunidad.