«La violencia laboral existió siempre, pero hoy la gravedad está en la salud mental»

«La violencia laboral existió siempre, pero hoy la gravedad está en la salud mental»

Licenciada en psicología María de los Ángeles Silva especialista de la Secretaría de Higiene, Medicina y Seguridad en el Trabajo visitó Río Cuarto para hablar sobre violencia y acoso en el mundo del trabajo, y advirtió que los contextos de crisis actúan como facilitadores del problema.

La licenciada que se desempeña en la Secretaría de Higiene, Medicina y Seguridad en el Trabajo, en el equipo de César Guerrero, llegó por primera vez a Río Cuarto invitada a disertar sobre violencia y acoso laboral en el mundo del trabajo. En diálogo con este medio, analizó el impacto de la crisis social y económica sobre los trabajadores y el avance en la concientización sobre esta problemática.

Crisis y temor: el caldo de cultivo

«En este momento de crisis, bastante importante de todo tipo, crisis social, crisis económica, donde aumenta el desempleo, donde la gente tiene muchísimo temor a perderlo, estos contextos son facilitadores para que la violencia y el acoso en el mundo del trabajo exista más», advirtió la especialista.

Y agregó que la violencia no se queda en quien la padece: «Un trabajador expuesto a violencia laboral la va a llevar a otros ámbitos, a su familia, al ámbito de salud; los niños van a estar mal y la llevan a la escuela. Es como un efecto contaminante. Entonces hace que la situación social sea más grave aún».

Un problema de siempre, con datos que preocupan

Consultada sobre si los casos aumentaron en los últimos años, la licenciada fue clara: la violencia laboral «existió siempre», aunque en los contextos de crisis hay más facilitación para que se reproduzca. Lo que sí preocupa, dijo, es la gravedad general de la salud mental de la población: «El índice de suicidios aumentó, estamos en valores históricos. También la depresión en las franjas de gente joven aumentó, incluso triplicó a otro tipo de estadísticas, como las muertes por homicidio».

Más conciencia y un marco internacional

Sobre el acoso laboral y si la gente se anima más a denunciar, la especialista reconoció un avance en la visibilización del problema, con un detalle que la hace sonreír: «Me causa gracia cómo los trabajadores van incorporando los términos; no dicen ‘sufro de violencia laboral’ o ‘sufro mobbing’, pero sí es muy común que te digan ‘no me hagas bullying’. Y ya eso es un gran avance».

Entre los hitos que explican este avance mencionó el Convenio 190 de la OIT, que fue ratificado por ley en la Argentina: «Lo que generó fue un marco global con una definición internacional sobre la violencia y el acoso». Y remarcó que esto no fue casual: «Para que llegara un convenio tiene que haber primero demandas, y la comunidad internacional demandaba que había que, de alguna manera, legislar esto, porque la salud de los trabajadores en relación a este problema se veía perjudicada más».

El trabajo decente como articulador social

Para la licenciada, se trata de un riesgo que «atenta contra el trabajo decente o el trabajo digno», al que definió como «un articulador social, el más importante, porque te da un sentido de pertenencia y porque te genera derechos». «Cuando este articulador social se rompe, va a impactar en todas las áreas», sostuvo.

El desafío pendiente

Antes de cerrar, la especialista hizo un balance: «Hay muchísima más prevención, hay muchísimo más conocimiento del problema. Aún faltan acciones, pero la idea es que nos pongamos de acuerdo para crear ambientes seguros y saludables que no perjudiquen a la empresa, que no perjudiquen al trabajador, y que no perjudiquen, porque el impacto también es social.