«No les damos las cosas, les enseñamos a salir de esa situación», destacó Mirian Amalia Acosta de Ferraro

«No les damos las cosas, les enseñamos a salir de esa situación», destacó Mirian Amalia Acosta de Ferraro

La presidenta de la Fundación Una Familia a la Vez explicó el trabajo que realizan desde hace una década en Río Cuarto acompañando a familias en situación de vulnerabilidad. La organización apuesta a un abordaje integral que busca transformar la realidad de cada hogar mediante el acompañamiento, la capacitación y el trabajo comunitario.

En Río Cuarto, la Fundación Una Familia a la Vez trabaja desde hace una década acompañando a familias en situación de vulnerabilidad a través de un abordaje integral que incluye asistencia, apoyo escolar, mejoras habitacionales y trabajo articulado con distintas instituciones.

En diálogo con FM Libre, la presidenta de la entidad, Mirian Amalia Acosta de Ferraro, contó cómo nació este proyecto solidario, cuál es su metodología de trabajo y cuáles son los desafíos que enfrentan para continuar ayudando a quienes más lo necesitan.

La fundación surgió luego de varios años de trabajo social desde el Centro de Ex Alumnos del Colegio del Carmen.

«Nos dimos cuenta de que la ayuda que estábamos brindando no servía porque quien pedía hoy, mañana volvía con la misma necesidad. No le solucionábamos el problema a nadie y fue entonces cuando decidimos comenzar a trabajar de otra manera», explicó.

Con el apoyo de distintas personas lograron conformar la fundación. Inicialmente iba a llamarse «Desde el Cielo», pero al presentar la documentación en el IPJ ese nombre ya estaba registrado, por lo que finalmente adoptaron el nombre del proyecto que habían diseñado: Una Familia a la Vez.

La iniciativa consiste en seleccionar una familia en situación de extrema vulnerabilidad y acompañarla durante tres años con un trabajo integral.

«No le damos cosas, sino que la ayudamos y le enseñamos a salir de ese estado. La acompañamos para refaccionar la casa, poner en orden la documentación, escolarizar a los niños, brindarles apoyo escolar y todas las herramientas necesarias para que su vida dé un giro de 180 grados», señaló.

Una familia por vez

Acosta explicó que el nombre de la fundación refleja la metodología de trabajo.

«Tomamos una sola familia porque implica un gasto muy importante. Generalmente viven en lugares que no son habitables, sin baño, sin ventanas, sin puertas o sin muebles. Hay que cambiar todo eso para ofrecerles una vivienda digna y saludable. Si quisiéramos hacerlo con varias familias al mismo tiempo, no podríamos.»

Trabajo voluntario

La presidenta destacó que todas las personas que integran la institución lo hacen de manera voluntaria.

«Trabajamos todos como voluntarios. Muchos son profesionales que conocen el proyecto y se van sumando para colaborar desde distintas áreas. De otra manera sería imposible porque no recibimos apoyo permanente de organismos oficiales. De vez en cuando llega algún subsidio, pero no alcanza para cubrir todas las necesidades.»

Aunque la fundación tiene cuatro años de existencia formal, el trabajo social comenzó hace una década.

Las familias acompañadas

La primera experiencia fue con Roque Barroso, un adulto mayor que vivía en condiciones extremadamente precarias en la Arenera Marinelli.

«Vivía en un excusado, sin ventanas y con un colchón en el piso. Conseguimos un terreno en el mismo lote donde vivían sus hijos y le construimos una habitación. Ahí entendimos que llevar comida o frazadas no era la solución; lo importante era darle una vida digna.»

Desde entonces trabajaron con alrededor de siete familias.

«Mucha gente quedó en el camino porque a veces es difícil hacerles comprender la necesidad de cambiar su forma de vida», comentó.

Un acompañamiento permanente

La presidenta explicó que el vínculo con las familias continúa aun después del trabajo inicial.

«Aunque uno no quiera, el trato diario genera un vínculo. Cuando una familia te abre la puerta, pasás a formar parte de ella y después es muy difícil soltarlos.»

Talleres y trabajo comunitario

Además del acompañamiento a las familias, la fundación desarrolla distintas actividades comunitarias.

Actualmente ofrecen apoyo escolar, talleres de arte plástico y costura, muchos de ellos articulados con la Vecinal del Barrio Fénix, donde funciona la sede de la institución.

«Trabajamos de manera entrelazada con la vecinal. Ellos nos prestan todo el edificio para desarrollar nuestras actividades y eso es fundamental. Si la vecinal no existiera, nosotros no podríamos trabajar.»

Los desafíos

Para Acosta, uno de los principales desafíos es sumar más personas comprometidas con la causa.

«Necesitamos más colaboradores, más socios y más empresas que quieran ayudarnos. Gracias a Dios ya se sumaron dos comercios, Lunardi y Arenera Bringas, que nos donaron puertas, aberturas, arena y otros materiales.»

El proyecto actual

En este momento la fundación trabaja con una familia del barrio Oncativo.

«Viven en una casilla de madera muy deteriorada, sin muebles y dormían en el piso. Ellos mismos fabricarán los ladrillos para que podamos levantar las paredes.»

Cómo llegan las familias

Muchas veces son las propias personas quienes se acercan a pedir ayuda.

«Recuerdo el caso de una joven que soñaba con tener un lugar donde vivir. Poco a poco logró tener su casa, una quinta, una moto y un trabajo. Llegó siendo muy chica y hoy es como una hija para nosotros. Con acompañamiento pudo salir adelante.»

Cómo colaborar

Finalmente, Acosta invitó a toda la comunidad a sumarse al trabajo solidario.

«Serán todos bienvenidos. Nos hacen falta más brazos y más manos solidarias porque hay mucha gente que necesita ayuda y quiere salir de su realidad.»

Después de diez años de trabajo y siete familias acompañadas, la Fundación Una Familia a la Vez reafirma una forma diferente de abordar la vulnerabilidad: no se limita a la asistencia inmediata, sino que apuesta a un proceso de transformación que incluye mejoras habitacionales, regularización de documentación, escolarización de los niños, apoyo escolar, capacitación y acompañamiento permanente. Actualmente, la organización trabaja junto a una familia del barrio Oncativo en la construcción de una vivienda de material para reemplazar la precaria casilla de madera donde viven.

Sostener este modelo requiere del compromiso de toda la comunidad. Por eso, desde la Fundación convocan a vecinos, profesionales, empresas y nuevos socios a sumarse con tiempo, materiales o recursos que permitan seguir cambiando historias, una familia a la vez. Quienes deseen colaborar pueden acercarse a la sede de la Vecinal Barrio Fénix los lunes, miércoles y viernes de 9.30 a 11 horas o comunicarse al 3584 34-633.