El regreso de los trabajadores a la planta en Río Cuarto, tras las vacaciones forzadas, estuvo lejos de significar una vuelta a la normalidad. Aunque cerca del 80% del personal retomó sus tareas, se encontró con una planta prácticamente paralizada por la falta de materia prima, mientras continúan sin cobrar gran parte de sus salarios y el medio aguinaldo. Desde el Sindicato de la Carne advierten que la incertidumbre crece día a día y no descartan medidas de fuerza si la empresa no brinda respuestas.
La crisis que atraviesa la planta de Grupo Tres Arroyos en Río Cuarto sigue profundizándose y mantiene en estado de preocupación a más de 350 trabajadores y sus familias. El panorama, lejos de mostrar señales de recuperación, se agravó este lunes cuando se concretó el regreso del personal luego de las vacaciones forzadas dispuestas por la empresa.
En diálogo con este medio, el secretario general del Sindicato de la Carne, Claudio Moreno, confirmó que alrededor del 80% de los empleados volvió a la planta, aunque la expectativa de retomar la producción se desvaneció rápidamente.
«Los trabajadores regresaron, pero se encontraron con que no había materia prima. No había pollos con el peso adecuado para producir», afirmó.
El dirigente explicó que el resto del personal no pudo reincorporarse por distintos motivos. «Muchos no tenían dinero para viajar hasta la planta porque todavía no cobraron sus salarios completos; otros renunciaron y algunos están haciendo changas para sostener a sus familias», señaló.
La situación económica de los empleados es cada vez más delicada. Según Moreno, la empresa solo está abonando alrededor de 30 mil pesos por día trabajado, mientras mantiene una importante deuda salarial.
«Grupo Tres Arroyos todavía debe el 70% del sueldo de junio, el medio aguinaldo y ahora también se suma el salario de julio. La situación es desesperante para muchas familias», remarcó.
Recordó además que el pasado 23 de julio el gremio participó de una audiencia en el Ministerio de Trabajo, donde había anticipado que los trabajadores difícilmente regresarían a sus puestos tras haber percibido apenas el 30% de sus haberes.
Sin embargo, la mayoría decidió volver.
«Creo que lo hicieron por miedo. No saben cuál será el futuro de la empresa y muchos sienten que, si no vuelven, pueden perder definitivamente su trabajo. Siguen apostando a que esto se pueda revertir», expresó.
No obstante, el escenario con el que se encontraron alimentó aún más la incertidumbre.
«La producción prácticamente no pudo ponerse en marcha porque no había materia prima. Eso demuestra que la crisis sigue siendo muy profunda», sostuvo.
A la falta de actividad se suma otro factor que preocupa al gremio: la ausencia de respuestas por parte de la empresa.
«Antes manteníamos contacto con integrantes del directorio, pero hoy ya no responden los llamados. Y quienes están dentro de la planta tampoco tienen información para transmitirles a los trabajadores», lamentó Moreno.
Para el dirigente sindical, la empresa debe asumir su responsabilidad y comunicar con claridad cuál será el futuro de la planta.
«Los trabajadores siguen haciendo un enorme esfuerzo y merecen saber cómo y cuándo les van a pagar lo que les deben y qué va a pasar con sus puestos de trabajo. La incertidumbre también desgasta», manifestó.
Respecto a la posibilidad de iniciar medidas de fuerza, Moreno indicó que el gremio continúa evaluando los pasos a seguir, aunque consideró indispensable que exista una decisión colectiva de los trabajadores.
«Si esta situación continúa habrá medidas, pero primero tiene que existir una convicción de que así no se puede seguir. Después vendrá la lucha colectiva, porque individualmente es muy difícil enfrentar este conflicto», afirmó.
Mientras tanto, el temor a un eventual cierre de la planta sigue creciendo entre los empleados.
«Muchos tienen miedo de que la empresa cierre definitivamente. Nosotros seguimos acompañándolos, pero la única que puede terminar con esta incertidumbre es la empresa, dando respuestas concretas. Hoy los trabajadores viven con el miedo de perder su empleo en un contexto donde tampoco hay trabajo afuera», concluyó.


